Lamentablemente, el cuidado que proporcionan a estos insectos que chupan la savia de las plantas, hace que estos incrementen desproporcionadamente su número, provocando que sequen a las plantas y deforesten porciones importantes de bosque (eliminado o afectando indirectamente a otras especies de animales o plantas que dependen del bosque para sobrevivir) o acaben con las plantas ornamentales de casas, parques y jardines.
También atacan y depredan a pequeños insectos, caracoles, arañas, ciempiés, entre otros.
La facilidad con que coloniza y destruye ambientes con sus actividades, ha hecho que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la considere en su lista de las 100 especies invasoras más dañinas del mundo. Aunque no muerde ni pica por no poseer aguijón, produce ácido fórmico y lo expulsa por una abertura en la punta del abdomen (el acidóporo).
Este ácido se emplea para repeler a potenciales agresores.
En el humano, puede producir ardor e irritación al entrar en contacto con los ojos.
Los hormigueros albergan un promedio de cuatro mil individuos pero, si se dan ciertas condiciones, pueden generan las llamadas supercolonias, las cuales cuentan con cerca de 20 millones de individuos por hectárea.
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